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Diagnóstico; Objetivos y criterios de la ordenación

DIAGNÓSTICO DE LA SITUACIÓN ACTUAL DE LA ISLA; PREVISIONES DE EVOLUCIÓN

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La necesidad de una ordenación y gestión al nivel de los problemas planteados
Hace décadas que la isla ha superado su capacidad de soporte de población basada en sus recursos endógenos. Si en los años cuarenta, se dieron graves fenómenos de escasez, en momentos en que la población no alcanzaba la mitad de la existente hoy en la isla, la pretensión de una subsistencia en base a la capacidad endógena de los recursos del territorio está bastante lejana. Uno de los factores que mejor ilustran esta situación es la del agua; los descensos del acuífero insular en las últimas décadas han puesto de manifiesto que el recurso se explota muy por encima de sus capacidades de regeneración, lo que nos lleva a un plazo más o menos largo al agotamiento de los recursos si continúa la dinámica extractiva a los niveles en que se ha venido desarrollando. Otro tanto puede afirmarse del recurso suelo, aunque en este caso el factor de degradación y pérdida sea la erosión y la ausencia de labores de mantenimiento de los aterrazados como consecuencia directa del abandono de las actividades agrícolas.

Esta superación de la capacidad endógena del territorio es una de las características definitorias de las ciudades, y constituye una base sólida para considerar la isla como un espacio urbano. En él cada sector ha sido intensamente transformado y cumple un papel difícilmente reemplazable; por tanto, es preciso emplear un cuidado muy especial en su mantenimiento, ya que está sometido a niveles de uso y tensiones de gran magnitud.

El paisaje, como resultado de una interacción a lo largo del tiempo entre la naturaleza y la acción del hombre, puede ser considerado como una expresión sintética del estado de los recursos territoriales. A su vez, como escenografía, tiene un valor fundamental en la calidad de vida de los habitantes de la isla y en la valoración que de ella hacen los visitantes turísticos. Tanto la proliferación de acciones, como la poca conciencia sobre la magnitud de los efectos que dichas acciones tienen sobre el territorio está transformando nuestro paisaje hacia un entorno periurbano construido, de baja densidad, en el que los parámetros de calidad quedan muy por debajo de los requerimientos que la isla necesita para mantener la calidad de su oferta turística.

En este contexto, la necesidad de una planificación de ámbito insular que contemple de forma integrada y global la complejidad del territorio insular y su problemática es una necesidad perentoria; también lo es, y en mayor medida, implementar una gestión eficaz, capaz de llevar adelante los planteamientos de dicha planificación.