menu 1
menu 2
menu 3
menu 4

         

Conclusiones de la información

EVOLUCION POBLACIONAL Y DISTRIBUCION RESIDENCIAL.

1
2
3 4 5 6

La edificación residencial
La evolución de la planta construida residencial ha respondido al espectacular crecimiento de la población con una importante producción de unidades residenciales, en 1991, el número de viviendas censadas en la isla era de 260.599, es decir una cada 2,4 habitantes de derecho (623.823 habitantes en ese año). No obstante sólo 172.531 de estas viviendas tenían el carácter de principales, lo que implica que casi 88.000 son secundarias o están desocupadas o, al menos no son vivienda habitual de una familia; esta cantidad suponía un 33,8% de las viviendas existentes en ese momento. Hay otros factores que, a falta de estudios rigurosos, indican que la edificación residencial no responde estrictamente a las necesidades de la población; si entre 1981 y 1991, la población creció un 12% (66.633 personas), la producción de viviendas creció en un 35,4% (68.034); si bien la lógica de mercado indica que la oferta debe estar por encima de la demanda para garantizar un acceso digno y a precio razonable a la vivienda por parte de la población, el impacto que esas 87.000 viviendas causa en el limitado territorio insular es muy elevado. Ese impacto tiene bastante que ver con los aspectos cuantitativos del problema pero también y mucho, con la forma en que las edificaciones se sitúan en el territorio.

En efecto, como ya se ha señalado, la población tiende a situarse sobre el territorio en núcleos dispersos de pequeño tamaño, pero además existe un importante porcentaje de viviendas que se sitúan al margen de dichos núcleos; en 1991 eran 15.192 las viviendas situadas en disperso.

PDF (36Kb)
PDF (26Kb)

Estas características del asentamiento residencial son resultado de la inexistencia de una política de disciplina urbanística, de la incapacidad de la administración durante las décadas 60-80 para proporcionar una vivienda digna, de una cultura de desarrollo residencial propia de áreas agrícolas de difícil orografía ; en estas condiciones, la problemática generada por la dispersión del poblamiento multiplica sus efectos, creando por doquier nuevos núcleos y entidades de población, sustentadas en una mínima e insuficiente infraestructura y faltas de todo respeto al entorno en que se ubican, tanto en cuanto al volumen, forma y acabado de las edificaciones como en cuanto a la eliminación de residuos y ocupación de suelos agrícolamente productivos.