Conclusiones de la información
LA PROBLEMÁTICA DE LOS RECURSOS NATURALES, ESTADO Y EVOLUCIÓN
Los problemas de la fauna terrestre
La introducción de especies foráneas, tanto animales como vegetales, ha sido un fenómeno constante desde los tiempos de la
Conquista. Ratas (Rattus spp.) y gatos cimarrones (Felis catus) son auténticos predadores de la fauna vertebrada autóctona, incidiendo
de forma muy significativa sobre determinadas especies de aves como el Petrel de Bulwer (Bulweria bulwerii bulweri), la pardela
chica (Puffinus assimilis baroli), el paíño común (Hidrobates pelagicus pelagicus), o el chorlitejo patinegro (Charidrius alexandrinus
alexandrinus), etc y reptiles endémicos. Conejos, introducidos desde la Conquista, y muflones, cuyos 13 individuos iniciales se han
convertido en varios centenares, afectan de forma significativa a especies características y singulares de la flora endémica insular. En
el caso del muflón, el Plan Insular de Caza tiene prevista su eliminación. La evolución de las poblaciones de estas especies
introducidas está estabilizada, como es el caso de las introducidas con más antigüedad, o van en aumento constante, por lo que
constituye un fenómeno necesitado de control, caso de la expansión del muflón.
Otro conjunto de afecciones vienen derivadas de acciones directas al margen de la legalidad: furtivismo, sobreexplotación cinegética,
expolio de nidos, coleccionismo ilegal, capturas en vivo, etc. Dentro de este apartado también queda comprendido el cobro de piezas
protegidas, caso de la paloma turqué (Columba bollii), por supuestos errores de identificación. La caza furtiva constituye un factor
tremendamente negativo para la fauna vertebrada, en especial para las aves rapaces como el aguila pescadora (Pandion haliaetus
haliaetus) y acuáticas como la polla de agua (Gallinula chloropus chloropus) y la focha común (Fulica atra atra). En este sentido, el
Plan Insular de Caza estima que, de forma aproximada, el 20% de las capturas anuales realizadas en la Isla corresponden a fenómenos
de furtivismo.
Otras especies como la perdiz moruna (Alectoris barbara koengi) y la codorniz (Coturnix coturnix) padecen una excesiva presión
cinegética a nivel local. En el caso de la anguila (Anguilla anguilla) existe un exceso de capturas en áreas como el Barranco de Afur,
en el Macizo de Anaga. Prácticas ancestrales como la captura en vivo de aves usando técnicas como el falsete, la liga o pegamento,
captura en bebederos, etc., afectan especialmente a los paseriformes fringílidos como los canarios (Serinus canaria), pinzón común
(Fringilla coelebs), pajaro moro (Bucanetes githagineus), etc, muy apreciados como aves de jaula.
El abandono de las tierras de cultivo afecta igualmente a las comunidades adaptadas a estos sistemas. Así, la disminución de la
superficie dedicada al cereal en la zona comprendida entre Los Rodeos y La Esperanza supone la destrucción del hábitat de especies
como la terrera marismeña (Calandrella rufescens rufescens), el gorrión chillón (Petronia petronia madeirensis) y el jilguero
(Carduelius carduelis parva), raras o amenazadas a nivel insular. |