Capítulo II: Los Modelos de Ordenación Comarcal |
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- 2.2.1 Sección 1ª: Modelo de Ordenación del Área Metropolitana
- 2.2.2 Sección 2ª: Modelo de Ordenación del Valle de Güímar
- 2.2.3 Sección 3ª: Modelo de Ordenación del Sureste
- 2.2.4 Sección 4ª: Modelo de Ordenación de Abona
- 2.2.5 Sección 5ª: Modelo de Ordenación del Suroeste
- 2.2.6 Sección 6ª: Modelo de Ordenación de Daute
- 2.2.7 Sección 7ª: Modelo de Ordenación del Valle de la Orotava
- 2.2.8 Sección 8ª: Modelo de Ordenación de Acentejo
- 2.2.9 Sección 9ª: Modelo de Ordenación del Macizo Central
- 2.2.10 Sección 10ª: Modelo de Ordenación de Anaga
- 2.2.11 Sección 11ª: Modelo de Ordenación de Teno
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Capítulo 2: Los Modelos de Ordenación Comarcal
SECCIÓN 3ª: MODELO DE ORDENACIÓN DEL SURESTE
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2.2.3.1. Consideraciones previas
1-E Situación y delimitación: vertiente de sotavento, entre las comarcas de Abona y Valle de Güímar.
El borde noreste coincide con el borde superior de la Ladera de Güímar, el sur con el Barranco del
Río, límite municipal entre Arico y Granadilla de Abona, y el noroeste, con el límite inferior de la
Corona Forestal. Salvo las partes altas adscritas al Macizo Central, comprende los municipios de
Fasnia y Arico y la parte del término municipal de Güímar que no se encuentra incluida en el
Valle. Tiene una superficie total aproximada de 17.257 hectáreas.
2-E Morfología del territorio: plano inclinado recortado transversalmente por barrancos estrechos y
encajonados. Los valores medios de pendiente son elevados y uniformes en toda su extensión. La
línea de costa es baja y rocosa, con sectores de acantilados bajos; cuenta con varias playas de
arena de pequeña extensión y algunas, aún menores, de callaos en las desembocaduras de los
barrancos.
3-E Desarrollo: las condiciones climáticas y topográficas han configurado un área relativamente árida
y escasamente poblada con relación al resto de la isla. La mayor parte de los asentamientos se
sitúan en los sectores de medianías, donde se ubican los suelos más aptos para el cultivo. El
poblamiento tradicional, siempre escaso, apenas ha experimentado crecimientos significativos en
las últimas décadas y la comarca tiene las densidades más bajas de Tenerife. Junto a este relativo
estancamiento de la medianía, se ha producido un intenso proceso de ocupación marginal del
litoral, apareciendo núcleos (El Tablado, Las Eras, La Jaca), generalmente de escasa calidad
constructiva y urbana. En tales núcleos se viene produciendo recientemente una tendencia a su
conversión parcial de segunda a primera residencia.
4-E Función en el conjunto insular: las características de la comarca y su situación hacen de ella un
espacio sometido a un nivel de requerimientos bastante escaso, ajeno a los principales procesos
productivos de la isla; por ello mismo posee en abundancia uno de los recursos más apreciados de
la isla: el suelo. En consecuencia, la comarca se conforma como el territorio más idóneo para la ubicación de iniciativas que por la superficie o el aislamiento que exigen no encuentran acogida en
otras zonas de la isla. Por ello mismo se configura como la comarca con más potencialidades de
desarrollo de cara al futuro, una condición que exige evitar la aparición de procesos expansivos de
ocupación del suelo que hipotequen el futuro de estas potencialidades. Su desarrollo a corto y
medio plazo debe basarse en el aprovechamiento de los recursos propios, vinculados a la
población existente, sin fomentar artificialmente el crecimiento de esta última; sus bajos niveles
comparativos de desarrollo requieren la especial atención de la inversión pública en base a los
criterios que se señalan.
2.2.3.2. Distribución básica de los usos
1-E Esquema general: el uso predominante es el agrícola ubicado en las medianías; en la costa y
medianía baja se delimitan amplios espacios sin vocación definida (áreas comunes), si bien el bajo
coste del suelo está propiciando una ocupación cada vez más intensa por actividades agrícolas y
ganaderas. Las áreas de protección ocupan una superficie relativamente importante en la comarca,
mientras que las urbanas se limitan a los núcleos existentes.
2-D Áreas de protección económica: forman una franja relativamente estrecha en torno al eje viario de
medianías, comprendiendo los suelos con cierta capacidad productiva agrícola endógena; la
carretera general señala en casi toda la comarca el borde entre las dos categorías.
3-D Áreas de protección ambiental: las áreas de bosques consolidados y potenciales ocupan los
terrenos altos; tienen mucha importancia la densa red de barrancos y los suelos cercanos a la
costa, que por su escaso nivel de transformación albergan comunidades vegetales y ecosistemas de
gran interés.
4-D Otras áreas: las áreas urbanas están vinculadas al modelo de núcleos propuesto; también se
delimita una amplia franja de terrenos como suelo de interés territorial, dada la indefinición de su
vocación en los momentos en que se redacta el presente plan y a la necesidad de preservación de
los valores del suelo rural no ocupado.
2.2.3.3. El sistema de núcleos urbanos
1-D Criterios de ordenación: consolidar, a través de la ordenación urbanística y las políticas de
actuación, tres sistemas de asentamientos: el de núcleos principales de la medianía en el eje de la
carretera del sur, el costero y los núcleos rurales; evitar la ocupación edificatoria dispersa de la
amplia franja entre los ejes longitudinales.
2-D Núcleos principales de medianías (El Escobonal, Fasnia, Arico, Lomo de Arico, El Río): el
objetivo de la ordenación en estos cascos es colmatar los vacíos urbanos y mejorar la dotación de
equipamientos a fin de consolidar su estructura urbana.
3-D El Porís de Abona: se debe reforzar su funcionalidad comarcal, concentrando equipamientos de
servicio al ámbito costero y las políticas de intervención pública.
4-D Núcleos costeros (La Caleta, El Tablado, Punta Prieta, Los Roques, Las Eras, Los Abriguitos, La
Jaca, San Miguel de Tajao, Las Arenas, La Caleta, Barranco del Río): el objetivo básico es la
consolidación urbanística y la dotación de sus numerosos déficits dotacionales e
infraestructurales, mediante una política intensa de reforma interior y limitación de los procesos
de ocupación del litoral.
5-D Asentamientos rurales: situados normalmente por encima de la carretera del sur, no se consideran
opciones de desarrollo residencial; su ordenación debe dirigirse a la reforma interior solucionando
sus problemas pero limitando su expansión.
6-D Asentamientos agrícolas: los numerosos caminos que discurren entre barrancos han sido
tradicionalmente soporte de ocupaciones edificatorias que, adecuadamente ordenadas por el
planeamiento, adquieren en esta comarca una relativa importancia como formas limitadas de
asentamiento residencial. |