Memoria 2005. Cabildo de Tenerife

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PRIMERA PARTE
Presentación. Textos Introductorios

SEGUNDA PARTE

TERCERA PARTE
Estadísticas. Anexos



PRESENTACIÓN


GRADO DE CRECIMIENTO ESTABLE

La programación económica constituye el soporte fundamental del que penden las actuaciones a emprender por una institución. Es evidente que sin unos objetivos determinados y unos recursos suficientes para cubrirlos no resulta factible convertir en realidad aquellos proyectos que se hubiera podido concebir. El Cabildo de Tenerife realiza cada ejercicio un esfuerzo ciertamente estimable en la tarea de confeccionar sus presupuestos, que cuentan con una dotación muy importante y buscan, como fin primordial, obtener el máximo de eficacia en la gestión. Por lo tanto, esa misma pauta es la que rige las previsiones correspondientes al presente año.

Con esta publicación, al igual que ocurrió con las elaboradas anteriormente, se pretende acercar toda la información presupuestaria a los administrados para que tengan la oportunidad de conocer los detalles que definen el funcionamiento del Cabildo. Estamos convencidos de que se trata de una fórmula adecuada y también precisa, porque el ciudadano accede a un conjunto de datos a los que tiene derecho de una forma asequible y con la suficiente claridad.

Las políticas sociales continúan siendo el capítulo más destacado de cuantos figuran en el presupuesto. De sobra es conocida la necesidad que existe de atender a aquellos sectores ciudadanos que requieren una dedicación singular e, incluso, especializada. Desde la Corporación insular hemos mantenido como norma la voluntad de satisfacer esa demanda y de proporcionar los medios oportunos para ello. Así, casi la mitad del gasto establecido se destina al mantenimiento de programas dedicados a los más desfavorecidos o a la puesta en marcha de otros planes nuevos que tienen como objeto general los mayores, los menores tutelados, los discapacitados, etcétera.

Y ello a pesar de los condicionantes impuestos por la promulgación de la Ley General de Estabilidad Presupuestaria, que limita en cierta medida el empeño inversor de las corporaciones locales al impedirles asumir mayores cotas de endeudamiento. Sin embargo, no es este un apartado que se haya abandonado, ni siquiera descuidado, ya que la cifra destinada a cubrirlo alcanza los 245 millones de euros. Como es obvio, el criterio que rige el reparto de los fondos se fundamenta en la solidaridad y el equilibrio territorial, un instrumento esencial si se quiere lograr un desarrollo armónico de la isla en su conjunto.

En ese marco están inscritos los proyectos incluidos en los planes de cooperación establecidos con los diferentes ayuntamientos, que suponen un porcentaje significativo de la cuantía total. Junto a ello, figuran otras iniciativas igualmente destacadas, como sucede con la subvención a los billetes de guagua, cuyos resultados en los últimos años pueden ser calificados como muy positivos. Ello ha favorecido el fomento del uso del transporte público entre los tinerfeños, una línea de actuación que también persigue la instalación de la línea de tranvía entre Santa Cruz y La Laguna, que cuenta asimismo con su lógico reflejo presupuestario.

Otro elemento llamativo es, sin duda, el aumento en un porcentaje elevado del ahorro neto como consecuencia de la contención del gasto corriente. Este factor representa uno de los indicadores más evidentes de la buena salud financiera de una administración. Lograrlo constituye un motivo de orgullo; además, posee una consecuencia beneficiosa, que se traduce en la posibilidad de incrementar en más de 15 millones el capítulo inversor.

La actuación económica del Cabildo guarda concordancia con la que desarrolla en materia de planificación, un aspecto de la máxima trascendencia en la definición del futuro de la isla. Ahí figura el programa de actuaciones del Plan Insular de Ordenación de Tenerife (PIOT), que reúne las estrategias y acciones prioritarias a llevar a cabo hasta 2007. En este terreno, se incluye una cincuentena de planes sectoriales ya elaborados en su mayor parte y que obedecen a tres grandes líneas de actuación. De esa manera, se produce la ordenación integral de los ámbitos territoriales, la de la calidad ambiental y la de la actividad industrial, turística, agropecuaria, etcétera.

Con todo ello, se trata, en definitiva, de alcanzar un grado de crecimiento estable y acorde con las necesidades de nuestra isla y de sus habitantes. Entendemos que ésa es la fórmula a aplicar para que Tenerife logre un desarrollo elevado, sin que ello suponga la pérdida de sus valores esenciales.


Ricardo Melchior Navarro

Presidente del Cabildo de Tenerife



Excmo. Cabildo Insular de Tenerife