Cabildo de Tenerife

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Naturaleza y paisajes

Naturaleza y Paisajes

Su carácter volcánico, su condición de archipiélago, la latitud en la que se asientan, cercana al Ecuador, así como el paso de los vientos alisios por ellas hacen que las Islas Canarias y, en consecuencia, Tenerife presenten unas condiciones únicas para el desarrollo de unas características naturales y unos paisajes irrepetibles en el resto del planeta, lo que constituye un atractivo de primer nivel para todos los visitantes que las eligen como destino turístico y para sus habitantes.

Su aislamiento con respecto a los territorios continentales ha generado así, a lo largo de miles de años, numerosos endemismos animales y vegetales y un clima que se caracteriza por su suavidad y la inexistencia de cambios bruscos de temperaturas y condiciones meteorológicas, lo que ha llevado a las Canarias a ser conocidas como las Islas de la eterna primavera o el Jardín de las Hespérides

Estas características únicas han convertido a Tenerife, desde el siglo XVIII, en un centro de atención de los amantes de la naturaleza, de los geógrafos, los geólogos y de los estudiosos de todo el mundo... Naturalistas históricos como Alexander Von Humboldt incluyeron Tenerife como escala fundamental de sus viajes científicos.

El mismo Charles Darwin, padre de la Teoría de la Evolución, tras conocer los trabajos realizados en la Isla por el alemán, decidió visitar Tenerife aunque le fue imposible. Como él mismo relata: "estábamos preparándonos para largar el ancla a media milla de Santa Cruz cuando se acercó un barco y nos trajo una mala noticia. El cónsul ordenó que debíamos someternos a una cuarentena de doce días". El temor de las autoridades a que la tripulación de su buque, el "Beagle", portara el cólera impidió el desembarco. A la mañana siguiente, la Isla parecía haber desaparecido como por ensalmo, hasta que por encima de la bruma apareció el sol iluminando el pico del Teide: un rayo de consuelo. Hoy en día, los paisajes y el entorno natural de las Islas Canarias siguen atrayendo a cientos de miles de amantes de la naturaleza cada año.

Flora y fauna

La variabilidad climática concordante con la geográfica y sumada a todo un singular número de factores constituye el sustrato esencial que, desde su origen, colonizaron especies de flora y fauna, marina y terrestre, que procedentes de la zonas próximas o relacionadas arribaron a las islas y sus costas.

Las especies colonizadoras, llegadas bien por fenómenos de dispersión activa (volando, nadando, etc.) o pasiva (flotando, suspendidas, etc.), sufrieron procesos de especialización geográfica y adaptativa que han generado, hasta el presente, un valor genético en endemismos que sitúa a las Islas entre las regiones más importantes del mundo en cuanto a flora. Así, teniendo en cuenta la edad de las Islas y su cercanía a los continentes africano y europeo, su flora y su fauna terrestres proceden originariamente de estas zonas.

Cabe destacar la supervivencia de los bosques del Terciario, desaparecidos en el resto del Planeta, conocidos como laurisilva, de la que Tenerife conserva muestras espectaculares.

La fauna terrestre está representada por una gran variedad de invertebrados (más de cinco mil especies) que ocupan todos los hábitats de las Islas y en los que existe un alto índice de endemicidad. La fauna vertebrada, no tan numerosa, está compuesta de mamíferos, aves, reptiles, anfibios y peces, éstos últimos introducidos en presas y embalses recientemente.

Por su parte, la fauna marina, que presenta grandes semejanzas con la de las costas atlánticas de uno y otro lado del océano, se mezcla con la mediterránea, generando un panorama de gran diversidad de especies pero de poblaciones con pocos individuos. Así, aparecen cinco especies de tortugas que arriban a nuestras costas y que posiblemente nidificaron en ellas en algún momento, como la tortuga laúd, y otras habituales de sus aguas, como la tortuga boba y la carey.

Por lo que respecta a los mamíferos marinos, si bien existieron ejemplares de foca monje viviendo en el Archipiélago (Isla de Lobos), los mamíferos más habituales que nadan en las aguas interiores y las costas isleñas son el delfín mular y el común, el cachalote común, los calderones y el zifio común, aunque están descritas más de veinte especies de cetáceos que se pueden avistar en trayectos especiales para turistas, que parten del puerto de Los Cristianos.

Paisajes

En la Isla de Tenerife, el paisaje natural del entorno que no ha sido sometido a la acción humana se asocia a las áreas protegidas, especialmente para procurar su preservación. La Isla alberga un parque nacional, otro natural y dos rurales, a los que se añaden reservas naturales integrales y especiales, monumentos naturales, paisajes protegidos y sitios de interés científico. Suman 43 espacios y, en su conjunto, ocupan aproximadamente la mitad de la superficie insular.


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