Anaga, un diamante verde y azul para el mundo

Hace muchos años, los padres les decían a sus hijos que los niños venían de París. Y que los traían las cigüeñas colgando del pico. Hoy estoy en condiciones de asegurarles que lo que realmente viene de Francia la próxima semana es una grandísima noticia para nuestra isla: la UNESCO reconoce a nuestro macizo de Anaga como Reserva de la Biosfera. El Macizo de Anaga es un continente desconocido y maravilloso dentro de nuestra isla. "Una isla dentro de otra isla", en palabras de Marisa Tejedor, presidenta del Consejo Científico del programa el Hombre y la Biosfera, y una de las personas que más ha trabajado en este gran proyecto. Pero no lo es solamente por la riqueza de especies animales y vegetales, terrestres y marinas. Lo es también y especialmente por los habitantes de Anaga, que han creado una cultura integrada en el medio ambiente. La armonía entre el ser humano y el medio natural, la interacción positiva entre ambos, forma parte esencial del programa del Hombre y la Biosfera. Y Anaga, en todas las manifestaciones de sus núcleos poblaciones, es un espléndido ejemplo de una adaptación al medio en todos los ámbitos, desde la gastronomía a la ganadería, desde la actividad económica a la cultural.

En las casi 50 mil hectáreas del Macizo de Anaga se encuentran zonas donde está el mayor número de endemismos (especies que solo se encuentran en un lugar determinado) por kilómetro cuadrado de toda Europa. En el medio terrestre y marino existe una enorme variedad genética y al mismo tiempo se encuentran ejemplares únicos, supervivientes de antiguas especies de vegetación que han podido mantenerse a salvo en los valles escarpados de Anaga.

Hace años que se empezó un proyecto, una idea, un trabajo. Como se hacen las cosas que están llamadas a triunfar. Con paciencia. Con las ideas claras y la vista puesta en los objetivos a largo plazo. Un equipo de personas empezó a poner las primeras piedras del proyecto Anaga Reserva de la Biosfera que afecta a tres municipios de Tenerife como son Santa Cruz, La Laguna y Tegueste. Poco a poco se fueron superando barreras, se fue solidificando el trabajo de presentación y evaluación del Macizo de Anaga y cristalizó el encuentro con los primeros protagonistas de este proyecto, que son todas las familias que viven en ese impresionante y desconocido tesoro de Europa que es Anaga.

El sello de "Reserva de la Biosfera" supone el reconocimiento internacional de una zona debido a sus riquezas naturales, a su modelo de desarrollo sostenible y a su interés como patrimonio científico mundial. Obliga a su estricta conservación y a la protección de su biodiversidad. En la actualidad apenas existen algo más de seiscientas zonas con esta categoría en todo el planeta. Para Tenerife va a ser un nuevo espaldarazo internacional y un nuevo motivo de legítimo orgullo. Para los habitantes de Anaga supondrá el reconocimiento a su adaptación histórica al medio ambiente y al modelo de sociedad sostenible que representan, con programas de ayuda y nuevas inversiones en proyectos y recursos destinados a la mejora, protección y conservación de este tesoro de la humanidad. Y para nosotros...para este Cabildo Insular, va a suponer la recompensa al trabajo de mucha gente, de la mejor gente, que lo han dado todo y más por conseguir esta victoria para Tenerife.

Los niños no son un regalo que viene de París. Son el fruto del amor y un proyecto de futuro de los seres humanos. Los mayores regalos de esta tierra asombrosa no vienen de ningún sitio. Ya estaban aquí cuando nacieron nuestros abuelos. Poco a poco, pieza a pieza, estamos construyendo una isla sostenible y elevando esos tesoros a la categoría de patrimonio natural internacional del que podamos disfrutar nosotros y nuestros visitantes. Tenerife está brillando en verde y azul en el mapa del mundo.

Carlos Alonso

Presidente del Cabildo de Tenerife

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