Cabildo de Tenerife

cabecera2

Muchos nervios en las carreteras

Muchos nervios en las carreteras

Hace unos días me fui a Madrid con una consejera del Cabildo Insular de Tenerife. Fuimos a hablar con el Ministerio de Fomento para exponer la situación insostenible de las carreteras de Tenerife, especialmente el cierre del Anillo Insular en el tramo del Sur y las enormes colas y atascos que se vienen formando en la Autopista del Norte.

Aunque a alguna gente le parezca poco importante, la democracia tiene ciertas reglas. Una de ellas es que los consejeros del Cabildo, elegidos de manera libre y directa por los ciudadanos, representan a la Isla de Tenerife. Estén en el gobierno o en la oposición son representantes del pueblo de la Isla y al menos en el Cabildo de Tenerife están trabajando por el bien de todos los ciudadanos.

A comienzos de este mandato hablé con todos los partidos sobre un plan de obras estratégicas para Tenerife en el que deberíamos ponernos todos de acuerdo. Hay cosas que nos separan, sin duda. Pero también existen proyectos y objetivos que nos unen. Sobre esa base me reuní con representantes de todas las fuerzas políticas intentando encontrar ideas y proyectos en los que pudiéramos estar de acuerdo. Se trataba de unir las fuerzas de todos en ese espacio común que podríamos compartir. Y uno de los puntos de acuerdo que logramos con el PP fue la necesidad de conseguir apoyo de las distintas administraciones para terminar la situación de bloqueo de algunas carreteras fundamentales para nuestra Isla.

Acudir a la administración central con el apoyo no sólo del gobierno sino de la principal fuerza de la oposición nos proporciona un respaldo adicional y una fuerza indudable. Pero hay gente que está más preocupada por la política de salón que por el interés de las personas a las que servimos. Gente que ha puesto el grito en el cielo porque el presidente del Cabildo haya ido a Madrid con alguien de la oposición. Allá ellos. En esta Isla y en este Cabildo todos trabajamos en la medida de nuestras responsabilidades para conseguir cosas para los hombres y mujeres de esta Isla. Y cuando digo todos no excluyo a nadie. El sectarismo, el puro interés electoral y la política de titulares no tiene éxito en nuestra corporación.

Que algunos hayan reaccionado tan virulentamente ante la iniciativa del Cabildo de Tenerife de buscar financiación para las carreteras de esta Isla tiene otra explicación. No se engañen. Se trata de poner el grito en el cielo para que no venga a Tenerife el dinero que puede ir a otro lado. Desde hace ya muchos años los presidentes de Cabildos y alcaldes de Canarias acuden frecuentemente a la Administración central para firmar convenios específicos y lograr financiación para determinados proyectos y nunca ha pasado nada. El Cabildo de Gran Canaria consiguió hace pocos años una aportación de más de veinte millones de euros del Estado para un nuevo pabellón de deportes -que finalmente costó más de 70 millones de euros- que consideraba fundamental como equipamiento insular.

Que ahora se haya desatado una tormenta de truenos y relámpagos políticos porque el Cabildo de Tenerife haya ido a trabajar por las carreteras de esta Isla es fruto del miedo de algunos a que nos den a nosotros el dinero que quieren ellos. Lo entiendo, pero no lo comparto. Nuestra obligación en Tenerife es solucionar el problema de nuestros ciudadanos.

Tenemos por cerrar una arteria fundamental que conectará el Norte con el Sur ahorrando mucho tiempo y muchos kilómetros a miles de conductores que cada día tienen que hacer una ruta infernal para llegar a sus puestos de trabajo. Y tenemos que dar solución al atasco histórico de la TF-5 que es una de las vías con mayor intensidad de tráfico de todo el Estado. Quien se piense que el presidente y los consejeros del Cabildo de Tenerife se van a quedar de brazos cruzados mientras se eternizan las inversiones para solucionar estos cuellos de botella es que no nos conocen ni nos entienden.

Una cosa, por último. Algún político ha dicho que el Cabildo de Tenerife ha sido “desleal” por hablar directamente con la Administración del Estado. Tal vez se desconozca que los Cabildos son órganos de gobierno insulares plenamente autónomos, con capacidad para gestionar sus presupuestos y cerrar convenios y acuerdos con otras administraciones.

Pero sobre todo se ignora otro asunto aún más elemental: la lealtad del presidente del Cabildo y de todos sus consejeros está dirigida a ciudadanos de la Isla de Tenerife a los que representamos. Primero ellos y después todo lo demás. Se habla del insularismo. Somos islas y a la Isla nos debemos. Buscar lo mejor para la nuestra. Comprender a la otra Isla de al lado, con problemas parecidos. Eso es ser insular. Rechazar las reclamaciones de las demás y buscar en el desequilibrio la razón. Eso es ser insularista. Yo estoy en lo primero, que otros expliquen porque están en lo segundo.

Carlos Alonso
Presidente del Cabildo de Tenerife

 

FaLang translation system by Faboba