Cabildo de Tenerife

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El hombre, la ciencia y la naturaleza

El hombre, la ciencia y la naturaleza

Se preguntaba Piazzi Smyth antes de abandonar la Isla, en 1856, “Por cuánto tiempo el mundo ilustrado retrasará la instalación aquí de una estación para el avance de la más sublime de todas las ciencias”. Al astrónomo escocés le sucedieron otros que salieron de la Isla con la misma pregunta, como el francés Jean Mascart que se “coló” en una expedición médica para estudiar el paso del cometa Halley.

En aquellos años, ese mundo ilustrado que citaba Smyth era el que visitaba estas tierras atraído tanto por nuestras condiciones climatologías excepcionales, como por la belleza natural de un paisaje volcánico único digno de estudio. Sin embargo, la respuesta definitiva al reto de descubrir desde este lugar no llegaría hasta hace muy poco, respuesta que desde hace apenas 30 años, con la inauguración de los observatorios de Canarias, intenta explorar nuevas preguntas y nuevas soluciones cerca del cielo.

Tres siglos más tarde y con sistemas más modernos, continuamos observando el cielo con el mismo interés que tuvieron Smyth o Mascart y otros tantos astrónomos que les sucedieron y que nos han seguido visitando desde entonces. Los métodos cambian pero la curiosidad y la atracción son las mismas.

El trabajo que se ha realizado durante todos estos años desde el IAC ha sido brillante, desarrollando importantes proyectos de investigación y fomentando la divulgación científica y la innovación tecnológica. Un brillo que sin duda irradia más luz con la unión de esfuerzos de otras instituciones como la Universidad de La Laguna, otros centros de investigación o el apoyo de todas las administraciones. Desde la primera institución insular sabemos que las acciones en solitario debilitan el objetivo final de cualquier propósito. Por tanto, preferimos sumar aportando nuestra propia luz.

Hoy nos enorgullecemos de contar en esta Isla con el superodenador Teide, posicionado entre los 130 mejores del mundo, instalado muy cerca de aquí, en el Instituto Tecnológico y de Energías Renovables. Este superordenador es pieza clave para el desarrollo y la investigación tecnológica y científica de Tenerife como ha podido atestiguar el Instituto de Astrofísica de Canarias a través de experiencias de simulación sobre formación y evolución de un cúmulo de galaxias. Las enormes posibilidades que ofrece el TEIDE-HPC se han demostrado también en el uso de modelos numéricos de nueva generación para la predicción meteorológica.

También el apoyo al IAC se materializa a través del esfuerzo realizado por construir el futuro Parque Tecnológico de la Isla. El apoyo a IACTech muestra que Tenerife avanza con fuerzas en esa senda de innovación tecnológica de la mano de quienes realmente apuestan por un horizonte de desarrollo estable y duradero, sin perder la capacidad de asombro y esa inquietud por la ciencia y el estudio que es la esencia de todo progreso. Un interés que debemos cultivar en las próximas generaciones, socializando la ciencia al alcance de todos y generando a partir de ella nuevos yacimientos de empleo.

Desde las instituciones tenemos la obligación de hacer crecer e iluminar ese haz, sentando las bases de una nueva sociedad más activa, más curiosa, más abierta al conocimiento. La cultura, la ciencia y la innovación como prioridad política y como fuente de generación de empleo y desarrollo.

Queremos seguir siendo lugar y punto de mira también para la ilustración de este siglo, una ilustración que contagie a toda la sociedad como lo hizo Stephen Hawking cuando el pasado año nos visitó para participar junto a otros científicos, en el Festival Starmus, cita que volverá a celebrarse el próximo año en la Isla y a la que invito desde aquí a su Majestad. Un acontecimiento que nos sitúa como capital mundial de la astronomía ofreciendo un espectáculo interactivo en el que los participantes tienen la oportunidad de descubrir las maravillas del cosmos a través no sólo de la ciencia sino también del arte y de la música.

Debemos aprovechar los recursos que la naturaleza nos ha regalado para presentarlos al mundo y hacer partícipe de esa riqueza a todo el que quiera acercarse y disfrutar de ella como lo hacemos a diario quienes tenemos la suerte de vivir aquí. No en vano, el Parque Nacional del Teide donde nos encontramos ahora mismo y las cumbres de Tenerife son un destino Starlight, una certificación concedida el pasado año y que reconoce nuestras excelentes condiciones para contemplar el cielo por todos, cumpliendo con los requisitos para su protección y los valores naturales que lo rodean.

Miramos al futuro con optimismo y en esta primera visita de su majestad como Rey de España queremos hacerle partícipe de esa dimensión que queremos dar a una Isla abierta al mundo, innovadora, conectada ya con el exterior y dispuesta a convertirse en polo de conocimiento y espacio de excelencia mundial.

Un nuevo concepto de Isla más capaz y menos dependiente del exterior. Menos ultraperiférica y más cercana a otros continentes como el africano que nos ofrece grandes oportunidades. Contamos con instituciones y centros de reconocido prestigio capaces de contribuir a este modelo insular. Contamos con experiencias en este sentido que ya han dado excelentes resultados como es el trabajo realizado por el IAC y la dimensión internacional de sus observatorios, la Fundación Canaria para el Control de las Enfermedades Tropicales, respaldada por la ONU o el proyecto ALiX, que ha sido seleccionado recientemente por la Fundación Clinton para promover el desarrollo en Africa y que nos está convirtiendo en una de las capitales de la comunicación en el mundo.

Tenerife, Canarias, aportan valor a la marca España. Contamos con las condiciones idóneas para ser el hub del Atlántico. Somos frontera activa y un potente polarizador de nuestro entorno, manteniendo vínculos económicos, comerciales y personales privilegiados con los países vecinos.

Para desplegar todo nuestro potencial, para desarrollar todos estos proyectos requerimos un firme respaldo estatal, europeo y regional coherente con los nuevos tiempos. Todo un reto, como el que nos lanzó Piazzi Smyth hace siglos, que hoy con el Teide como fiel testigo queremos compartir con la altura de miras y la perspectiva de futuro que sólo este lugar nos puede ofrecer.

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