Cabildo de Tenerife

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Una Sociedad Nueva

Una Sociedad Nueva

Hemos conquistado en el pasado territorios importantes que nos han dado progreso, hemos tejido mallas que nos han sostenido en un vacío que sólo los consensos sociales, basados en la justicia social, el bienestar colectivo y la protección ambiental, han podido apuntalar.

Pero en el pasado reciente, hemos cometido errores y parte de esa malla y de esos consensos han cedido. Hemos podido salvar piezas pero hemos perdido sociedad. Esta afirmación no deja de esconder una cierta cobardía. Decir que “hemos cometido errores” coloca un velo que apenas deja entrever la responsabilidad individual. Quizás debería decir, cometí errores, que junto a los de otros, nos han conducido a una situación que no deseo para el futuro de mis hijos, de nuestros hijos.

Y lo expreso así, recordando el vibrante discurso que nos regaló la poetisa Cecilia Domínguez, en la reciente ceremonia de entrega de los Premios Canarias 2015, con una lúcida reflexión sobre el individuo, la responsabilidad y la sociedad en la que vivimos, esa sociedad del pasado.

Domínguez decía en su “Juego Limpio”:

“Todo se tambalea y aún nos preguntamos de qué lugar del tiempo nos llegó el abandono, este no reconocernos en el otro, el sálvese quien pueda. De dónde ese `aquí vale todo´ que ya forma parte de nuestro diario transcurrir. (…) Ese pasar por alto tantas cosas nos está convirtiendo en meros espectadores, cuando no en dóciles fichas de un juego donde el tramposo parece tener las de ganar. Y seguimos impávidos porque, mientras no nos toque…”.

Y continuaba:

“Nos hemos convertido en unos ciudadanos cómodos, encerrados en nuestras, más o menos, confortables viviendas, frente al televisor o el ordenador; pretendidamente seguros y tranquilos en nuestra vida privada y sin tiempo -esa es nuestra excusa más frecuente- para nada. (…) Todo antes que aceptar que somos los responsables de una situación que nos vuelve cada día más incapaces, más individualistas”.

Esa sociedad del pasado que describe Domínguez, irresponsable e individualista, ha girado de siglo. El año 2008 fue el año en esquina, tal como lo señala el pensador Arrighi. El año del fin del siglo largo; el que empezó con las dos guerras mundiales, siguió con la Gran Depresión de los años treinta y terminó con la Gran Recesión, la actual, espejo, desde el punto de vista social e ideológico para la derecha, de lo que para la izquierda fue la caída del muro de Berlín: el fin del socialismo real y su réplica, en el otro lado ideológico, el colapso del 2008.

Ante eso, qué hacer. Nuestra responsabilidad es ayudar a edificar una sociedad nueva.

I Tenerife 2030

Primero, escuchando.

Esa ha sido una constante desde que asumí la Presidencia, modificando incluso la estructura de Gobierno para entender lo que la sociedad contaba; edificando plataformas abiertas para la participación; aplicando recursos para ayudar a organizar el mensaje de la sociedad.

El primero, el de la protesta, que debe seguir con el de la propuesta, buscando visiones y ciudadanos visionarios. Y ese ha sido también mi objetivo, marcando mi perfil de candidato durante estos últimos meses. Escuchar a #entreTODOSTenerife para pensar el proyecto para esa sociedad nueva. No les quepa duda que vamos a seguir escuchando, dentro y fuera del salón de plenos, en un buen gobierno, en un gobierno abierto.

El otro día escuché a una mujer decir que no intentemos mejorar el mundo sino que nos esforcemos en educar a nuestros hijos para que sean mejores personas y eso sí mejorará el mundo.

Si queremos que nuestros hijos vivan en un futuro mejor, necesitamos que sean mejores y en eso debemos dedicar una parte importante de nuestro empeño. Invirtiendo en educación y cultura, como primer eslabón de este nuevo mandato que inauguramos hoy, retrasados, tenemos que reconocerlo, en la incorporación en el nuevo siglo que empezó con esta crisis.

Necesitamos una sociedad más solidaria, más responsable, más activa, más culta. Una sociedad también más abierta, más tolerante y menos individualista, una sociedad de muchas culturas, una sociedad cambiante, una sociedad menos insular.

Abandonemos la posición del poeta o del filósofo indolente. Hay que pensar pero también actuar.

Abandonemos la posición del político polemista. Hay que debatir pero también hacer, buscar el consenso.

Abandonemos el aislamiento del grupo, hay que abrir escotillas. Sumar, no restar.

Abandonemos la posición pasiva del individuo.

Porque sobre todo hay que hacer. Hacer que las cosas sucedan de manera plural, activa, colectivamente. Y para ello, la mejor inversión es la que podemos dedicar a la educación, a la cultura y a impulsar los valores del deporte.

Tenerife 2030 aspira a guiar la mejora en la educación de nuestros ciudadanos del futuro con un programa intenso de mejora de la educación integral del escolar y de la comunidad educativa. Un programa que busca reforzar el apoyo a los alumnos para desenvolverse en una sociedad más abierta y multicultural, prestando especial énfasis a la práctica laboral en un entorno cambiante y más global. Becas de inmersión lingüística, becas para la movilidad en la formación profesional, becas de postgrado fuera de la isla, becas para la práctica profesional de postgrado en el extranjero, prácticas en la Corporación, introducción de ciclos de formación profesional dual en turismo y en otras profesiones.

Pongamos la Educación como prioridad política, tanto en el ámbito presupuestario junto a la cultura, el deporte o la innovación y también a través de una mejor coordinación de todos los esfuerzos. Apoyando a la Universidad para que cree más valor y con ello más empleo. Fomentando el deporte como vehículo de valores de solidaridad, entrega, trabajo en común, disciplina, esfuerzo. Para que no valga todo, para rescatar el juego limpio.

Tenerife 2030 es la semilla de un árbol que cobija al futuro; la patria es la educación, es de un almendro la dulce, fresca, inolvidable sombra. Yo quiero que la patria de los hijos sea la cultura que forjó esa sociedad nueva, y que la dulce, fresca e inolvidable sombra en sus recuerdos, sea el esfuerzo que todos hicimos por construir esa patria.

II Empleo y valor

Escuchando también encontramos vías para priorizar el empleo como solución a la exclusión.

Tenemos que encontrar formas para azocarnos en la sombra futura a través de la educación, pero también debemos dedicar recursos a generar oportunidades de empleo, ofreciendo herramientas a los que menos capacidades tienen hoy. Para los desempleados de larga duración, aumentando las aptitudes y las actitudes hacia el trabajo. Para los jóvenes sin formación, aportándoles formación específica orientada claramente hacia la cualificación profesional.

Y hacerlo desde el territorio, identificando localmente las oportunidades de empleo. Y trabajar con las entidades sociales que conocen esa realidad de exclusión y también con el tejido local empresarial.

Vamos a seguir haciéndolo en este periodo de convalecencia. Aumentando los recursos del Plan de Barrios por el Empleo para llegar a más sitios y personas de la isla, completando los itinerarios de inserción con las ayudas a la contratación del plan de empleo del Cabildo, combinando estas acciones con los convenios de empleo y formación del Servicio Canario de Empleo, extendiendo las acciones para obtener los certificados de profesionalidad, mejorando la eficacia de los fondos de Garantía Juvenil, incorporando a las asociaciones sectoriales a la dinámica de la red de empleo y poniendo en marcha iniciativas específicas para acompañar a la mujer en su itinerario laboral.

Para construir la Sociedad Nueva hay que crecer y ayudar a crecer a los sectores que generan empleo ¿Dar más libertad a la iniciativa de las empresas o buscar una mayor intervención que apoye el crecimiento de algunos sectores económicos?

Este es un debate interesante que no se acaba en el negro y en el blanco. Existen muchas otras tonalidades sobre la mejor manera de crecer, muchas profesiones de fe. Distintas creencias sobre cómo crecer.

Creo que tenemos que dar más libertad de empresa al pequeño y mediano emprendedor.

Creo que tenemos que reducir las cargas burocráticas confiando en la capacidad técnica del tejido empresarial, que hay que generar espacios de oportunidad en los mercados en el exterior.

Creo en la innovación y en la necesidad de evangelizar ese dogma, en la creatividad como generadora de industria y de empleo.

Creo que podemos ayudar a crecer a nuevos sectores que tienen un potencial de creación de empleo cualificado, que hay que aprovechar más el potencial del sector turístico con más interacciones con otros sectores económicos y con más gasto en el destino.

Creo que el sector agrario tiene más potencial resolviendo los canales de distribución y mejorando los recursos hídricos existentes. Creo en el potencial de la industria y sectores auxiliares vinculados a la energía, a los residuos y a los servicios de mantenimiento y rehabilitación.

Y creo también que tenemos que reducir el peso del Cabildo en algunas actividades económicas y acompañar de otra forma el crecimiento económico sectorial.

El Cabildo tiene que estar pero de forma diferente. Y ahí vamos estar, poniendo nuestra aportación para esa Sociedad Nueva. Más Cabildo no tiene porqué significar menos empuje empresarial. La iniciativa del Cabildo debe favorecer y estimular al sector innovador, creador de valor, de empleo, constructor de sociedad nueva.

III Equilibrio

Decía Pérez Minik que “vivir en las Islas es una condenación y una felicidad, un purgatorio y un paraíso. Entre estos dos árboles bíblicos, el hombre canario se mueve con afán y angustia”. Y Pérez Minik, como tantos isleños, miraba el mar, miraba las mareas que tanto traen y tanto quitan a las Islas. Las Islas que se balancean con lo bueno y lo malo que viene de fuera. Y que resisten con la fortaleza de la intemperie de tantos años.

Han sido años de mareas bajas. Y ahora necesitamos años de mareas vivas, mareas que lleguen con fuerza y llenen las playas.

Las mareas deben traernos ahora afán. Cuando el mar llena la playa es el momento de buscar más empuje para construir una sociedad más equilibrada, entre las personas y en el territorio.

Estoy convencido de que aprovecharemos esa fuerza de las olas para hacer crecer las oportunidades de las personas con más dificultades por edad, por enfermedad, por discapacidad, por género.

Propiciar un mayor equilibrio para que la sociedad nueva se construya a base de ofrecer más oportunidades a los dependientes y con más cercanía. Lo que cabildos y municipios hacen bien, que se lo dejen hacer.

Definir un nuevo marco legislativo, con un papel más activo de los Cabildos en las valoraciones y la prestación de los servicios especializados y una mayor fuerza en los Municipios y sus servicios sociales. Aumentar los recursos, reconociendo el coste efectivo de los servicios de manera coordinada con las entidades del tercer sector e incrementando las plazas en la isla, tanto públicas como concertadas.

Dar mejores servicios sanitarios en toda la Isla. Hospitales si, en el norte y en el sur; hospitales ya. Recorriendo el camino final de este cansado trajín, en donde, como siempre, el Cabildo de Tenerife seguirá jugando a favor del ciudadano de esas comarcas. En este asunto, cada paso que demos lo celebraré. En cada paso que avancemos, recordaré lo que nos queda.

La marea debe traernos también capacidad para generar oportunidades en toda la Isla, con inversiones públicas y privadas que equilibren el desarrollo insular en el Norte, en el Sur y en el área metropolitana. Los puertos deportivos y comerciales del Puerto de la Cruz y de Fonsalía, el desarrollo del potencial de los aeropuertos de la Isla, el impulso a la conectividad interior y exterior de Tenerife, la mejora del equipamiento de los barrios limítrofes de Santa Cruz y La Laguna, el desarrollo de la oferta comercial y de ocio de las distintas comarcas en la isla, el cierre del anillo insular y la mejora de la movilidad en los corredores principales del norte y sur de la Isla, el cambio de modelo energético con una mayor introducción de renovables, las oportunidades que nos debe aportar el desarrollo de la economía del reciclaje.

Las mareas para traernos una Isla más exterior, una Isla más autónoma, una Isla ultraconectada. Una Isla para la Sociedad Nueva.

IV Memoria del futuro

De pie en este salón, me acuerdo hoy de mi abuelo. Me traía al Cabildo para acompañarlo en su trabajo. Esos recuerdos me vinculan a esta institución de una manera especial, como estoy convencido que les pasará a mis hijos y a otros muchos niños de esta Isla, si somos capaces de conseguir que el Cabildo de Tenerife ejerza el papel necesario para construir una Sociedad Nueva. Acompañado de todos, sin excluir a nadie. Para que el que quiera trabajar por el bien común tenga, en este Cabildo, una oportunidad para hacerlo.

Pero a pesar de estos recuerdos, fue hace poco cuando comprendí ese verdadero papel que juega el Cabildo. Fueron estos versos de Agustín Millares Sall los que me convencieron de la necesidad de cambiar, de revertir la indolencia, de hacer suceder las cosas, de impulsar a este Gobierno hacia la sociedad en la que quiero que vivan los hijos, nuestros hijos.

No Vale

Te digo que no vale
meter el sueño azul bajo las sábanas,
pasar de largo, no saber nada,
hacer la vista gorda a lo que pasa,
guardar la sed de estrellas bajo llave.

Te digo que no vale
que el amor pierda el habla,
que la razón se calle,
que la alegría rompa sus palabras,
que la pasión confiese: aquí no hay sangre.

Te digo que no vale
que el gris siempre se salga con la suya,
que el negro se desmande
y diga “cruz y raya” al júbilo del aire.

Vuelvo a la carga y te digo:
aquí no cabe esconder la cabeza bajo el ala,
decir “no sabía”, “estoy al margen”,
”vivo en mi torre, sólo y no sé nada”.

Te digo y te repito que no vale.

Muchas gracias